lunes, 23 de marzo de 2009

El “deber de seguridad” del proveedor.



El propósito de la Ley de Defensa del Consumidor, es paliar una situación de desequilibrio, proveniente de la experiencia de una de las partes, y la ignorancia y falta de posibilidades de la otra[2], y de ninguna manera perjudicar a la parte profesional. Como objetivo secundario, persigue la “inocuidad” de los productos y servicios[3], y la “indemnidad” de los consumidores[4].

 

Articulo 5º. Protección al Consumidor. Las cosas y servicios deben ser suministrados o prestados en forma tal que, utilizados en condiciones previsibles o normales de uso, no presenten peligro alguno para la salud o integridad física de los consumidores o usuarios.

 

¿Qué es el “deber de seguridad”?

 Consiste en  no dañar a través de los servicios y productos que se proveen[5]. Impone a los proveedores no lanzar al mercado bienes, de manera tal que dándoles un uso apropiado resulten perjudiciales para la salud de los consumidores por causa de un defecto[6].


¿Cuál es el fundamento del deber de seguridad?

 Se basan en la confianza que tiene el consumidor en que además de la prestación principal, no sufrirá daños en su persona o sus bienes[7]: quién va a un restaurante, además de la calidad de la comida, da por supuesto que están los matafuegos cargados, que no se va a electrocutar cuando vaya al baño, y que el lugar tendrá las salidas de emergencia bien señalizadas.

 

¿Qué son las condiciones “previsibles o normales de uso”?

 Dependerá de la naturaleza de la cosa misma. No habrá responsabilidad de proveedor si la cosa no se emplea para su uso normal[8]: sí es el destino natural de una raqueta de tenis agarrarla con la mano, por lo que astillarse la mano por un defecto en el grip, importa una violación a este deber. Pero ingerir veneno, llevar un cortaplumas abierto en el bolsillo, o ponerse protector solar en el ojo, no son usos regulares, por lo que no generarán responsabilidad.

 

4.    ¿Qué se recomienda hacer al proveedor?

 El deber de seguridad, y sobre todo la necesidad de darle un uso normal a la cosa, está íntimamente vinculado con el derecho-deber de información[9]. Aconsejamos a los proveedores esforzarse a la hora de informar[10], poniendo énfasis en el uso normal y los posibles riesgos de la cosa[11]. Esto los libera de responsabilidad en el caso que se desnaturalice el uso.

 

5.      ¿De qué tipo de obligación se trata?

 Es una obligación legal expresa, a diferencia de la mayoría de los contratos en los que se trata de una “obligación tácita de garantía”. La ley le ha conferido bastante importancia, por lo que es una obligación principal. Generalmente es una obligación de resultado que genera responsabilidad objetiva.

 

¿Qué ocurre en los casos de ventas asociadas?

 Muchas veces se lanzan distintos productos – que pueden pertenecer a la misma empresa o no – en forma conjunta (ejemplos reales y actuales son los casos de afeitadoras “Philips” y cremas “Nivea”, o las  de las papas fritas “Lays” y “Pepsi”).

¿Cada empresa responde sólo por su propio producto? No. Creemos que en estos casos, también se aplica la responsabilidad solidaria de todos los que participaron en el proceso de comercialización y producción. Esto porque puede ocurrir que el consumidor deposite la confianza sólo en una de las marcas, y eso sea lo que determine la adquisición. El que avala el producto con su presencia, es asimilable al fabricante aparente (“quien haya puesto su marca en la cosa o servicio”)[12].

 


[2] O por lo menos ese era el propósito inicial. Creemos que hay interpretaciones, que buscan exagerar las disposiciones, convirtiendo al régimen en una verdadera sala de tortura de proveedores.

[3] Stiglitz, Rubén S. – Stiglitz, Gabriel A., Derechos y defensa del consumidor, Ed. La Rocca, Buenos Aires, 1994, p 155.

[4] “Consumidores” según el concepto amplio consagrado por la ley.

[5] Stiglitz, Rubén S. – Stiglitz, Gabriel A., Comentarios a la Ley de Defensa del Consumidor, Ed. Juris, Santa Fe, 1993, p 169.

[6] Conf. Tinti, Guillermo Pedro, Derecho del Consumidor, 2ª ed., Ed. Alveroni, Córdoba, 2001, p. 33.

[7] Hay muy buenos ejemplos en López Herrera, Edgardo, Teoría general de la responsabilidad civil, Ed. LexisNexis, Buenos Aires, 2006, p. 380.

[8] Ver Farina, Juan M., Defensa del consumidor y del usuario, 4ª ed., Ed. Astrea, Buenos Aires, 2008, p.191; Mosset Iturraspe, Jorge – Wajntraub, Javier H., Ley de Defensa del Consumidor, Ed. Rubinzal –Culzoni, Santa Fe, 2008, p. 76.

[9] Conf. Andorno, Luis O., Daños a la salud y seguridad del consumidor, en Alterini, Atilio A. – López Cabana, Roberto M. (dir), La Responsabilidad. Homenaje al Prof. Dr. Isodoro Goldenberg, Ed. Abeledo-Perrot, Buenos Aires, 1995, p. 484.

[10] El art. 5° se refiere a las cosas que no son naturalmente riesgosas, por lo que  lo principal es controlar que sus productos, no causen daños imprevisibles.

[11] Sobre el art. 4° de la LDC véase nuestro: El “deber de información del proveedor”, ElDial.com, Suplemento Mensual de Derecho del Consumidor Nº 57, Febrero de 2009. (Ver http://www.eldial.com/suplementos/consumidor/i_educacionNP.asp).

[12] Weingarten, Celia, El deber de seguridad en los bienes y servicios. La marca y la confianza., en AAVV, La contratación en el siglo XXI, Ed. El Derecho, Buenos Aires, 2008, p. 102.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Este artículo es nuevo? Se reformó con la ley nueva?

Agustín Álvarez dijo...

Respondo, no es nuevo. Ya estaba en la 24.240 original. (La ley no es nueva eh, la reforma se hizo sobre la ley de siempre)
Saludos AA

Anónimo dijo...

Agustin, te leo seguido, y veo que estás con poco ánimo para el debate, ya que no has incluido al corredor vial, que tanto te gusta...
Cuando estés listo, agregalo así me prendo a esas geniales discusiones de los primeros posts.